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Estoy embarazada y vivo con gatos

29/05/2016
Vivir con gatos durante el embarazo NO es peligroso

En este momento tan feliz de mi vida quiero romper, una vez más, con una falsa creencia de que embarazo y gatos son incompatibles. ¿Me ayudas a difundirlo?


Vivir con gatos durante el embarazo NO es peligroso
Lo primero de todo es la buena noticia: sí, estoy embarazada de unos 7 meses ya (¡cómo pasa el tiempo!) y, aún ser un momento de inquietudes constantes, es lo más bonito que he experimentado nunca en mi vida. Y sé que lo mejor está por llegar.

Como momento especial, me gusta compartirlo con quienes más quiero y mejor me hacen sentir. Es decir, con mi familia, mi pareja, mis amigos y, como no, mis hijos gatunos: Kato y Conxa.

Me encantaría que en esta etapa de mi vida no tuviera que dar explicaciones, pero me he encontrado con diversos episodios durante el embarazo en el que he tenido que responder a: “¿Y qué pasa con tus gatos?”

Por suerte cada vez son menos las personas que se echan las manos a la cabeza cuando hablas de vivir con gatos durante tu embarazo, pero haberlas, las hay. Por lo que he considerado conveniente volver a escribir sobre ello, esta vez desde mi propia experiencia y desde mi plena consciencia como futura madre.

Vivir con gatos NO es peligroso

Kato cuidando de mi barriga, durmiendo encima de ellaLa creencia de que, cuando estás embarazada, es malo convivir con gatos viene por el contagio de la toxoplasmosis. Os aconsejo que leáis el artículo que escribí sobre ello.

Pero básicamente la conclusión es que NO es peligroso, o es bastante improbable que se produzca el contagio, y que con ser precavida ya se anula cualquier tipo de posibilidad de contagio.
Y eso ocurre porque:

  • Las mujeres solo podemos contraer la toxoplasmosis una vez, y los gatos también (sería mala pata que justo fuera durante nuestro embarazo)
  • El gato se contagia mediante la ingesta de animales o carne cruda (poco probable en gatos domésticos)
  • El gato contagiado libera los parásitos a través de las heces y lo hace durante menos de 1 mes
  • Para que las cacas del gato infectadas provoquen contagio en la mujer embarazada, deben estar en exposición 1-2 días
  • Lo más importante: si se dan los factores anteriores (que ya es casualidad) se debe producir un último caso hipotético, que entre la embarazada y las heces del gato haya un contacto muy íntimo (por ejemplo meterse las cacas del gato en la boca…me evito comentarios).

Por lo tanto, además de no comer carne cruda y limpiar bien la verdura (que eso no tiene nada que ver con los gatos, pero es el principal método de contagio de la toxoplasmosis), se pueden tomar precauciones como lavarse bien las manos y a menudo, y que sea tu pareja u otra persona quién cambie el arenero (y hacerlo a menudo, también).

Una confesión: ¡¡¡¡estoy encantada de tener la excusa perfecta para que sea mi marido quién limpie el arenero!!!!! No me lo podía haber montado mejor jeje

Mi experiencia como embarazada con gatos

Conxa vigilándome a mí y a mi barriga de embarazadaComo he comentado, no todo el mundo reacciona igual, pero lamentablemente hay mucho desconocimiento (sobre todo de las personas que no tienen gatos).

La mayoría de la gente que me conoce sabe de mi pasión por los mininos, con lo cual ha habido varias veces una reacción directa de: Estás embarazada → ¡¿qué pasa con tus gatos?!

Obviamente mi respuesta siempre ha sido que los gatos se quedan en casa, y he intentado explicar que la gran mayoría de embarazadas que contraen toxoplasmosis lo hacen por haber comido carne cruda y/o verdura mal lavada.

Aunque la gente se fiaba de mis argumentos (o eso parecía) muchos me contaban que “tal conocida” o “tal familiar” había dado sus gatos a “no sé quién”, o los había dejado momentáneamente en casa de “no sé qué familiar o amigo”. Pobres mininos. Pocos de los interlocutores confesaban que este traspaso de gato en realidad había sido un abandono, que aún es más triste.

Pero posiblemente una de las situaciones que más me incomodó fue una que viví con el que había sido mi ginecólogo durante los últimos años. Mi ginecólogo de confianza… hasta entonces.

Dr. Salamero, lo que un ginecólogo no debe hacer

Si no he escrito esta opinión antes es porque tengo que empezar diciendo que, durante los años que el doctor Francisco Salamero Prat ha sido mi ginecólogo ha tenido un trato más que aceptable conmigo. Además, venía referenciado y todas mis amigas estaban contentas con él.

La cantidad de diplomas de su consulta, de gente que se visita con él y su trato afable (los días que está de buenas) reforzaban la buena imagen que tenía de él. Y cuando sospeché estar embarazada, fui a su consulta en el instituto Ginex de la Clínica Corachan de Barcelona.

Las dos primeras visitas sin incidentes. De hecho, nunca mencioné que tenía gatos porque no lo veía importante, ya sabía cuál eran las precauciones a tomar y no salió el tema. Ahora bien, a la tercera visita se desencadenó la hecatombe.

La cosa no empezó por los gatos, ese día el doctor Salamero estaba de mal humor, se le notaba y desconozco el motivo. Con lo cual todo fueron críticas desde el minuto uno, con un tono nada agradable para una recién embarazada acompañada de su hermana y su madre (que, por cierto, se sumó al histerismo del doctor). Las acusaciones recibidas fueron de todo tipo, pero el desenlace final ya pudo conmigo.

zooplus.es

Cuando ya se había terminado la consulta, la cual intenté llevar con deportividad y buen rollo (no me apetecía entrar en esa espiral de mala leche en la que doctor estaba metido, bastante tenía yo con mis hormonas) recordé que quería preguntarle por los cambios que había visto que mis pechos habían sufrido. Justo tenía un arañazo en uno de ellos, porque un día tenía a Conxa encima de mí y, con lo asustadiza que es, escuchó un ruido raro y saltó con zarpazo incluido. Eso no es lo que le quería enseñar, pero el arañazo estaba ahí, con lo cuál la conversación fue más o menos así:

  • Yo: Doctor, tengo como las aureolas diferentes. [Quitándome la parte de arriba] No se asuste por el arañazo, es más aparatoso de lo que parece, pero verá ,aquí en la aureola…
  • Doctor Salamero: ¿¿¿¿¿Qué es ese arañazoooooo????? ¿pero de qué vaaaaas?
  • Yo: bueno es que mi gata se asustó, pero no me duele ni nada…
  • Doctor Salamero: ¿Pero tú no haces caso o qué? ¿Haces lo que te da la gana? ¿¿¿¿¿¡¡¡No te dije que LOS GATOS… LEJOS???!!!

Lo primero, él ni sabía que yo tenía gatos, y ¿qué significa eso de “los gatos, lejos”?

La escena fue aún más dantesca, porque mi madre sabe el amor desmedido que tengo a mis gatos y se pensaba que yo era capaz de poner en peligro a mi bebé solo por proteger a mis gatos. Es normal, ella no tiene porqué saber qué ocurre con los gatos, pero el ginecólogo sí. Y, en cualquier caso, no enfrentar la situación de ese modo tan irrespetuoso.

A raíz de este horrible episodio, cambié de ginecólogo (ahora me atiendo por Doctora Anna Suy de iDona), y antes fui a ver otros médicos para escoger. En ningún caso encontraron que tener gatos fuera un problema. Lo mismo con las veterinarias que hablé, que han pasado sus embarazos trabajando con múltiples gatos, etc.

Por suerte, no todos los médicos son como el Dr. Salamero (el cual debe estar sembrado últimamente, porque las personas que conozco que se atendían con él han dejado de ir a su consulta, y no por lo que me ocurrió a mí, sino por otros episodios desagradables que ocurren cuando este señor decide enrabiarse con sus pacientes para desahogarse). En cualquier caso, que esa sea su forma de tratar a la gente no me importa demasiado, lo que realmente me fastidió es si ha habido más mujeres que han pasado por esto, y se han deshecho de sus gatos por culpa de un mal consejo de alguien que se supone que “sabe” lo que dice y tiene el suficiente tacto para exponer pros y contras de la situación.

Conxa amasando mi barriga de embarazadaRespondiendo a “¿Vives con gatos?”

Sí, vivo con gatos, y creo que es lo mejor que he hecho en mi vida y que mi hija lo va a disfrutar y vivir tan bien como lo hacemos nosotros, sus padres. Porque es muy beneficioso para los bebés.

Y estoy segura que también lo será cuando la nena sea más grande, ya os iré contando el progreso.

 

4 comentarios

  • Reply Luis 16/12/2016 at 1:29

    Esto es algo que definitivamente mi hermana tiene que leer ajjajaja

  • Reply FELINI - HOTEL DE GATOS - 25/10/2016 at 13:50

    Lamento muchísimo lo que te paso con el ginecólogo y más aún que ese médico sea el culpable, entre otros, de los abandonos a los gatos durante el embarazo.
    Cada uno tiene derecho a creer lo que le parezca, si tu decisión es no tener gatos a la hora de estar embarazada, es totalmente respetable (aunque claramente no sea perjudicial), lo que es INACEPTABLE TOTALMENTE ES ABANDONAR AL GATO. SI NO QUERES TENER GATOS DURANTE TU EMBARAZO, NO ADOPTES JAMAS UN GATO SI TU IDEA ES SER MADRE. Cuando uno asume la responsabilidad de la crianza de una mascota la asume PARA TODA LA VIDA.
    Te felicito por tu forma de actuar.

  • Reply Mascota y Salud 05/09/2016 at 9:42

    Hola Miriam, enhorabuena por tu bebé que a estas alturas ya debe haber conocido a todos los miembros felinos de la familia :) Nos alegra que tengas una personalidad tan fuerte y hayas decidido escribir este artículo para ayudar a todas las mujeres que por culpa de Doctores como Salamero, echan a sus gatos de su vida. Es importante eliminar este mito, al igual que el de los gatos negros, que por cierto, es muy buen artículo también. Un abrazo

  • Reply zaira Martín 26/06/2016 at 17:16

    Estoy embarazada y ya salí de cuentas hace una semana, convivo con dos gatos, mis otros dos hijos y mi respuesta solo la dí una vez delante de todos, y desde entonces nadie me ha vuelto a preguntar……
    -¿Y ahora que vas a hacer con los gatos? Los vas a tener que quitar….
    -¿Quitaste tú a tus dos hijos mayores cuando venía el tercero? Lo fácil es deshacerse, lo difícil es educar, yo estoy dispuesta a educar a mis chicos hasta que llegue su hermano humano, tengo 9 meses para ello…

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